ALGUNAS CELEBRACIONES RELIGIOSAS - ENERO 2026

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios – enero 1
La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.

La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
El santísimo nombre de Jesús – enero 3
Cada 3 de enero la Iglesia celebra el Día del Santísimo Nombre de Jesús. “Éste es aquel santísimo nombre anhelado por los patriarcas, esperado con ansiedad, demandado con gemidos, invocado con suspiros, requerido con lágrimas, donado al llegar la plenitud de la gracia”, decía San Bernardino de Siena.
La aparición de la veneración al Santísimo Nombre de Jesús se remite a las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena, en el siglo XV, junto a sus discípulos propagaron el culto al Nombre de Jesús, y un siglo después, hacia 1530, el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la autorización para la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.
En su tiempo, San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba la Eucaristía con rayos saliendo de ella en la que se podía ver el monograma “IHS”, abreviación del Nombre de Jesús en griego (ιησουσ). Más adelante, la tradición devocional le añade un nuevo sentido a dicho monograma, convirtiéndolo en un “cristograma”: "I" por “Iesus” (Jesús); "H" por Hominum (de los hombres); "S" por “Salvator" (Salvador). Es decir IHS quiere decir “Jesús, Salvador de los hombres”.
Día de Reyes – enero 6
Se celebra en varios países del mundo el Día de Reyes, para conmemorar la adoración del Niño Jesús por parte de los tres reyes magos, provenientes del Oriente para rendir honores y traer presentes al recién nacido.

Constituye un símbolo inequívoco del reconocimiento del mundo pagano, que reconoce a Jesucristo como Rey y único salvador de la humanidad.
De acuerdo a la religión católica, este día coincide con el día de la Epifanía. Es una de las celebraciones litúrgicas más antiguas que significa revelación o aparición, en referencia a que el niño Jesús se muestra al mundo pagano, representado en los Reyes Magos.
Constituye el fin del periodo navideño en muchos países del mundo, especialmente en los de habla hispana.
Melchor, Gaspar y Baltasar fueron los tres reyes Magos que vinieron de tierras lejanas a entregar ricos presentes como oro, incienso y mirra, para homenajear al rey de reyes: Jesús de Nazaret.
El bautismo del Señor – enero 11
Con el Bautismo del Señor concluye el tiempo de Navidad y la Iglesia nos invita a mirar la humildad de Jesús que se convierte en una epifanía (manifestación) de la Santísima Trinidad. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo ordinario. Así lo corrobora el relato del Evangelio. El agua purificadora ha sido purificada.

Cuando Cristo se metió en la cola para esperar su turno de ser bautizado, seguramente San Juan Bautista no sabía qué hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14). El Catecismo hace referencia a esta actitud humilde de Cristo en el n.536:
Jesús, Dios y hombre sin mancha, es bautizado por Juan. ¿Por qué es esto, si en Él no hay pecado? La pregunta roza el misterio: Jesús con su Bautismo le está abriendo la puerta de la salvación a todo el género humano. Nuestra naturaleza dañada por el pecado original queda restituida.
La conversión de San pablo, el apóstol – enero 25
Este apóstol no siempre fue cristiano, sino que sufrió una conversión. Pasó de rechazar por completo a Jesús a admirarle y dedicarse a evangelizar.

El capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles de la Biblia, cuenta como Pablo, un joven judío conocido como Saúl, se dedicaba a perseguir a los cristianos. El joven estaba preocupado ante la expansión que estaba tiendo a su alrededor el cristianismo. Por ello, decidió salir a combatirlo con un único propósito: destruir el cristianismo.
A Saúl le autorizaron una misión muy importante: viajar a Damasco para encarcelar a todos los cristianos que se encontraran en esa ciudad. Cuando Saúl estaba preparado para entrar en la ciudad sucedió algo inesperado. A las puertas de Damasco, una poderosa luz cegó al joven tirándolo por tierra. Entonces una voz le dijo "¿por qué me persigues?”, Pablo respondió: “¿Quién eres, Señor?”, a lo que la voz le contestó: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad. Allí se te indicará lo que tienes que hacer”.
En ese momento, Pablo quedó cegado. Entró en la ciudad de Damasco y se instaló en la casa de Judas. Permaneció allí durante tres días. Fue entonces cuando apareció un hombre llamado Ananías y le dijo: “Saúl, hermano, el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Entonces, el hombre colocó sus manos encima de Pablo, y al instante recuperó milagrosamente la vista.
Tras este suceso, Saúl cambió de visión. Ananías le bautizó, y en aquel momento comenzó a introducirse en la comunidad católica de la ciudad y a predicar el evangelio.
"El que antes nos perseguía, ahora anuncia la buena noticia de la fe", con esta frase se resumió y se sigue resumiendo la vida y obra de San Pablo. Una conversión, que ha pasado a la historia y que ha sido retratada por numerosos artistas tan prestigiosos como Caravaggio o Miguel Ángel.
Santo Tomás de Aquino – enero 28
Hoy, 28 de enero, es el día en el que el santoral católico recuerda y celebra la vida de Santo Tomás de Aquino, filósofo, teólogo, doctor de la Iglesia y patrono de las universidades y escuelas católicas.

Los detalles sobre su biografía han llegado hasta hoy gracias a las obras de Dominic Prümmer y Tolomeo de Lucca, aunque ninguno de ellos aciertan en dar con las fechas de su nacimiento y muerte. De acuerdo con las historias contadas en estos escritos, un santo ermitaño ya predijo a su madre Teodora que su hijo "entrará en la Orden de los Frailes Predicadores, y su conocimiento y santidad serán tan grandes, que en vida no se encontrará nadie que le iguale".
Debido a esta predicción, su madre lo envió al convento de los Benedictinos de Monte Casino para que fuera allí educado cuando tenía tan solo cinco años. Es aquí donde empezó a mostrar su predilección hacia su religión, ya que los monjes siempre le recordaron como el niño que siempre preguntaba "¿qué es Dios?". Su curiosidad e intelecto no pasaron jamás desapercibidos y siempre fue alabado por sus maestros.
Sin embargo, su camino para servir a Dios no siempre fue fácil. Su familia parecía decidida a intentar que Santo Tomás de Aquino renunciase a su fe, por lo que un día, sus hermanos llamaron a una prostituta para que el santo pecara. En ese momento, empuñó un hierro de fuego y dos ángeles se le aparecieron en el cuarto para alentarle a que continuara con su vocación. Uno de los pensamientos más conocidos de Tomás de Aquino que aportó a la teología y la filosofía es la teoría de las dos Vías del Conocimiento de Dios:
Vía negativa: que consiste en eliminar los predicados negativos que rodeen la figura de Dios, ya que su figura supera cualquier límite o posibilidad.
Vía afirmativa: referente a enunciar las cualidades del Señor y sus valores positivos.
